Tus lóbulos prefrontales y su responsabilidad en tu creatividad

Normalmente se ve al cerebro como el motor del cuerpo, el que hace que nos movamos, que respiremos, que hablemos, que veamos, que soñemos… El cerebro está involucrado en todas y cada una de las acciones que llevamos a cabo a lo largo del día.

Pero lo que no se suele saber es que el cerebro tiene un motor propio. El motor del motor. Hablamos de los lóbulos prefrontales.

La zona coloreada de la imagen marca la superficie de los lóbulos prefrontales en el cerebro humano.

La zona coloreada de la imagen marca la superficie de los lóbulos prefrontales en el cerebro humano.

¿Qué son los lóbulos prefrontales?

Es posible que hayas oído en alguna parte que el cerebro está dividido en 4 lóbulos o partes: occipitales, parietales, temporales y frontales. Pues bien, dentro de los lóbulos frontales hay una subdivisión conocida como lóbulos prefrontales o LPF.

Los LPF son la parte de los lóbulos frontales que se encuentra justo detrás de la frente y es la parte más evolucionada del cerebro humano. Es, de hecho, la parte del cerebro que nos distingue de otros animales. Es la que nos da, por ejemplo, la capacidad de hablar y procesar el lenguaje o la que “almacena” nuestra personalidad forjada a lo largo de los años.

Además, entre otras muchas cosas, es el área del cerebro que nos permite autocontrolarnos, controlar nuestras emociones. Y con este autocontrol, otra de las cosas que se suelen bloquear es nuestra creatividad.

Dicho de otra forma: nuestros LPF “bloquean” tu creatividad.

Los lóbulos prefrontales y la creatividad en los niños

Sabes que hay etapas de la vida en las que el cuerpo humano sufre modificaciones o experimenta cambios. La caída de los dientes de leche o la aparición de vello en la pubertad son dos ejemplos de ello. Hay un momento en el que ese cambio comienza y otro momento en el que finaliza.

Con los LPF ocurre lo mismo: se van desarrollando a lo largo de los años hasta alcanzar su madurez máxima y detener ese desarrollo. ¿Sabes cuál es la edad a la que se terminan de desarrollar los LPF? A los 25 años. Más o menos; no es algo exacto como tampoco lo es la edad a la que un niño le cae su primer diente de leche.

Si tenemos en cuenta que el autocontrol emocional, por ejemplo, depende de los LPF, podemos deducir por qué a los niños les cuesta más reprimir sus emociones que a los jóvenes y a los jóvenes más que a los adultos.

Y de la misma forma, si tenemos en cuenta que los LPF activan el pensamiento crítico que juzga la viabilidad de una idea antes de que sea desarrollada, podemos deducir por qué los adultos hemos “perdido” nuestra creatividad y por qué los niños gozan de un nivel de creatividad tan elevado.

La desactivación de los lóbulos prefrontales y la revelación creativa

Ahora bien, cuando en un cerebro adulto se “desactivan” los LPF, la creatividad tiene vía libre para entrar en acción. Vamos a contarte 2 momentos en los que los LPF se “desactivan” en un cerebro adulto:

  1. Cuando dormimos. Esas secuencias surrealistas de imágenes aparentemente inconexas a las que llamamos sueños son posibles gracias a que, mientras estamos dormidos, el autocontrol que ejercen durante la vigilia los LPF no funciona durante el sueño.
  2. Cuando nuestro subconsciente procesa por sí solo la información trabajada, sin la vigilancia de los LPF. En el proceso creativo, existe una etapa que se conoce como incubación inconsciente. Es la etapa posterior a la investigación y el trabajo. Cuando ya hemos investigado sobre el tema que queremos abordar y ya hemos hecho esquemas, dibujos, mapas mentales, resúmenes…, debemos dejar reposar esa información. Debemos olvidarnos de ella, pensar en otra cosa. Esa información está en el cerebro y debe ser el subconsciente quien la procese. ¿Sabes por qué? Porque el subconsciente procesa 11.000.000 de unidades de información por segundo, mientras que el consciente sólo es capaz de procesar de 40 a 70. Cuando te das una ducha, estás cocinando, vas conduciendo y se te ocurre una idea maravillosa, es gracias a que tu subconsciente ha procesado y atado cabos con la información que antes has investigado y trabajado. ¿No es maravilloso?

Eso sí, para que tu cerebro sea capaz de realizar esas conexiones en modo subconsciente debes haber armado antes las redes neuronales que te permitan usar los 4 tipos de pensamiento que entrenamos en nuestro Entrenamiento Creativo: pensamiento divergente, pensamiento asociativo consciente, pensamiento lateral y pensamiento crítico.

Si los has entrenado bien y tu cerebro los ha interiorizado, la superación de retos creativos deberías resultarte pan comido :)

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