Adultos, niños y creatividad

adulto-creativo¿Cuándo ha sido la última vez que has sentido pasión por tomarte un caramelo? ¿Cuándo has tocado algo sin pedir permiso primero? ¿Cuándo has preguntado lo que tenías en mente sin miedo a que te pudiesen tomar por una persona tonta o inculta?

Los niños son admirables. Son capaces de hacer todo esto y mucho más. Pero lo verdaderamente inquietante es que cualquier adulto ha sido en algún momento, necesariamente, un niño. ¿Qué ha pasado entonces con todas esas capacidades que teníamos a los cinco años y de las que ya no hay rastro? ¿Han desaparecido, se han evaporado? Para nada. Están ahí, pero dormidas, aletargadas.

Imagina por un momento a un adulto con todas las cualidades de un niño: imaginación, creatividad, positivismo, pasión, energía, ansias por socializar… No, no es ningún mito. Esos adultos existen de verdad. Pero son muchos menos de los que el mundo necesita. El mundo necesita más corazones puros, más mentes limpias y brillantes. Necesita más niños. No importa que el cuerpo sea el de una persona de cinco años, de treinta o de sesenta. El verdadero niño no está en tu cuerpo. Está en tu interior.

¿Alguna vez has imaginado cómo sería volver atrás en el tiempo y vivir de nuevo tus años de colegio? Pero no con la mente que tenías entonces, sino con la que tienes ahora. Es decir, que ya sabrías multiplicar cuando tus compañeros aún estaban aprendiendo e incluso sabrías cosas que los profesores ignorarían. ¡Sacarías dieces en todo! Pero no sólo eso. En el horario del recreo y en las horas de parque, jugarías al escondite, te subirías a los toboganes y correrías detrás de una pelota como si fuera un fajo de billetes sin miedo a caerte o a ensuciarte. Harías maravillas con un papel y una caja de lápices de colores o con un trozo de plastilina. Jugarías como si tu vida dependiese de ello y verías el mundo y a las personas sin maldad ni prejuicios.

Y aquí llega la buena noticia: ¡se puede! Puedes ser un adulto con el conocimiento y la experiencia que tienes ahora y con la pasión, la energía y la creatividad de un niño. Yo conozco a varios adultos con mente y corazón de niño y puedo garantizar que son más felices que cualquiera de los demás. ¿A que es increíble?

¿Te imaginas pensar como un niño, con su sentimiento, su curiosidad, su creatividad, su inocencia, su energía, su positivismo y su capacidad de socialización? ¿Te imaginas moverte por el mundo con todo esto y con la experiencia que ya tienes y que no tenías de niño? Está en tu mano llegar a este punto. Solo necesitas entrenar tus habilidades creativas.

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